miércoles 31 de octubre de 2007

Altar de muertitos

Pochaco y Toto

Amigos, aunque para muchos de nosotros estas son fechas de Halloween, aquí en México también tenemos una celebración prehispánica sobre el Día de Muertos.

Esta tradición, a diferencia del Halloween donde nos disfrazamos para evitar que los espíritus de los muertitos vaguen y nos asusten, consiste en preparar nuestro hogar para que nuestros difuntos vengan y se la pasen bomba los días que les corresponden.

Por ejemplo, el día 31 de octubre bajan a la tierra los muertos "chiquitos", los niños y en nuestro caso, las mascotas. El 1 de noviembre vienen los adultos. Para todos ellos se les prepara una ofrenda o altar, con elementos muy particulares como las flores de cempazúchitl, las velas, el incienso y por supuesto lo que les gustaba disfrutar en vida.

Este altar se divide en 3 pisos, el de abajo simboliza el inframundo, por eso ponemos ahí el incienso que purifica y las flores, que nacen de la tierra. El segundo está adornada con papel picado y es este mundo: ahi ponemos el típico (y delicioso) pan de muertos, velas que alumbren el camino de ida y vuelta de los muertitos, y su comida favorita. Acá hemos puesto quesito. En la última parte están las fotos de aquellos a quienes dedicamos nuestra ofrenda, aquellos quienes están en el cielo y estas noches vienen a vernos. Las flores de cempazúchitl son mexicanísimas, y según los antiguos significa "la flor de mil flores", pues tienen muchísimos petalitos.

Ya el año pasado pusimos nuestro altarsito, pero ahora hemos puesto la foto de nuestra querida Suky, que murió el mes de Agosto. La otra lindura es Amy, una perrita que fue parte de nuestra querida familia por 6 años y murió un frío mes de enero.




Los bípedos de muchos lugares de México acostumbran también ir a los panteones estos días, llenar de miles de flores y velas, y hacer una fiesta en honor a aquellos que vendrán de visita. Qué cosas, ¿verdad?


También existe otra riquisísima costumbre: las Calaveritas de Azúcar. Como la cultura mexicana ha hecho, por siglos, de la muerte una burla (en el mejor sentido de la palabra) se acostumbra hacer calaveritas de azúcar que se ponen en los altares, y además se les pone el nombre de cada uno también con azuquitar, como para que al comerlas uno asuma su propia muerte. Es una artesanía maravillosa, y hace mucho (antes de que el halloween pegara tan duro por acá) los niños salían a las casas a pedir su "calaverita". Dejamos estas para todos ustedes... ¡ojalá les gusten!

4 Ladridos:

Gorda dijo...

Que lindo es conocer otras costumbres!!
Esas calaveritas tienen una pinta, jeje...gracias!!

Verdi y Gaucho tibetano en Madrid dijo...

che gracias por las calaveritas, que detalle...

Nano Frontera. dijo...

gracias colegas! muchas gracias!!

Caos dijo...

Amiguitos... Gracias por hacernos conocer otras costumbres, y por incluirnos en ellas...Está muy bien desdramatizar lo que para la mayoria de la gente es tema tabu..
Despues de todo... Nadie sale vivo de aqui...

Patita !!!